¿Qué modelo educativo necesitamos para eliminar el divorcio actual entre la cultura humanística y la científica?
La respuesta no es fácil. No por la complejidad de la pregunta, sino por la perversión de los motivos por los que se está primando la implantación de un modelo científico, en detrimento de las enseñanzas humanísticas. Aunque probablemente el verdadero problema viene de la actual deriva economicista. En cualquier caso, si analizamos los porqués, posiblemente obtengamos parte de la respuesta.
Como dice Derrida (2002):
“(…) las humanidades son con frecuencia los rehenes de los departamentos de ciencias pura o aplicada que concentran las inversiones supuestamente rentables de capitales ajenos al mundo académico (…)”
