El Lehendakari Imanol Pradales y la Presidenta de Eusko Ikaskuntza Ana Urkiza celebran la contribución de la principal investigadora de la diáspora vasca y difusora internacional de la cultura e identidad de Euskal Herria.
La Casa de Cultura de Gernika acogió este miércoles, 20 de mayo, la ceremonia de entrega del Premio Manuel Lekuona de Eusko Ikaskuntza 2025 a la doctora en Ciencias Políticas e investigadora de la diáspora vasca Gloria Totoricagüena.
En el acto intervinieron, además de la galardonada, el Lehendakari del Gobierno Vasco Imanol Pradales, la Presidenta de Eusko Ikaskuntza Ana Urkiza y el Alcalde de Gernika José María Gorroño. La Directora General de Etxepare Euskal Institutua Irene Larraza Aizpurua dio lectura al fallo del Jurado Institucional del Premio. El acto arrancó con un aurresku de honor tras el cual tomó la palabra el alcalde. José María Gorroño destacó el valor de ayudarse mutuamente y aprender entre sí a través de Gloria y, especialmente, de su estrecha relación con la diáspora.
Tras la lectura del acta que acreditaba su trayectoria, numerosas personas de su entorno familiar, amistoso y profesional hicieron llegar a la premiada sus elogios y felicitaciones a través de un breve audiovisual.
La Presidenta de Eusko Ikaskuntza, Ana Urkiza, glosó los méritos de Gloria Totoricagüena, a quien definió como la “principal difusora internacional de la cultura y la identidad vasca en el pasado y hasta el presente”. Urkiza subrayó las “fuertes convicciones” de la Premio Manuel Lekuona 2025 y su apuesta por la “diplomacia cultural”. Su labor ha ayudado a entender el valor de la diáspora como elemento conformador de la identidad vasca que tiene su expresión en las Euskal Etxeak de todo el mundo, “hogares cercanos” que se encuentran “lejos de casa”. Además, la Presidenta de Eusko Ikaskuntza recordó que las investigaciones de la profesora Totoricagüena revelaban la existencia de un “éthos vasco”, de unas características comunes que definen a las vascas y vascos dispersos por el mundo, “pero constantes que se declinan diversamente en las diferentes culturas de acogida”.
Tras recibir la escultura de Remigio Mendiburu que le acredita como Premio Manuel Lekuona 2025, Gloria Totoricagüena quiso compartirlo con cuantas personas de dentro y de fuera del País Vasco han colaborado a lo largo de los años en mis proyectos”. Recordando sus inicios con solo 19 años como Vicepresidenta de la Euskal Etxea de Boise, evocó su contacto ya entonces con el primer Gobierno Vasco de la democracia, lo que tendría continuidad a lo largo de los años con los diversos lehendakaris, y también con los rectores y rectoras del sistema universitario vasco, haciendo mención a Iñaki Goirizelaia- quien ejerció de maestro de ceremonias en el acto- junto a quien puso en marcha en la EHU los primeros cursos sobre diáspora e identidad vasca en el mundo.
“La identidad de los y las que vivimos fuera es muy densa y compleja”, afirmó antes de repetir la pregunta que habitualmente le hacían: “¿Tú, de dónde eres?”. A la que responde que “somos del mundo vasco, ese espacio y esa ‘onda internacional’ con varias dimensiones”.
Convencida de que “podemos y debemos influir en las instituciones”, animó a catalizar a las comunidades vascas y de amigos y amigas del pueblo vasco en torno a proyectos como la promoción del Fuero de Bizkaia como Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en su 500 aniversario, la creación de “plataformas de pensamiento ilusionantes donde se formen líderes vascos éticos en sus propias comunidades y redes globales” o el traslado del “Guernica” de Picasso a Euskadi. Para todo ello, es preciso que se aproveche el potencial de acción colectiva vasca a escala global, “la Euskadi Global”.
Cerró el acto el Lehendakari Imanol Pradales destacando que “nuestra diáspora ha demostrado una extraordinaria capacidad para adaptarse a realidades muy diversas, construir comunidad y mantener viva su identidad colectiva en distintos lugares. Estuvo a la altura en momentos decisivos de nuestra historia, contribuyendo a que nuestro pueblo pudiera resistir y mantener una voz propia en el ámbito internacional durante la guerra y la dictadura”. También subrayó que había sido clave para tejer vínculos económicos, científicos, formativos y culturales “que han favorecido nuestro desarrollo y prosperidad en tiempos de bonanza. En este contexto, el trabajo de Gloria contribuye a ensanchar y renovar el concepto de diáspora, proyectándolo hacia nuevos ámbitos y generaciones”.
El broche musical lo puso el coro Gure Arbola Zaharra interpretando Gernikako Arbola de José María Iparragirre.


