Nouvelle corporatives

20/11/2009

Mesa redonda: Violencia y ausencia de paz

Moderada por el periodista Mariano Ferrer, esta mañana ha tenido lugar una mesa redonda dentro del área Tensión Social sobre el tema "Violencia y ausencia de paz en Euskadi: reflexiones y propuestas de futuro". En la misma han participado Ramón Alzate, especialista en resolución de conflictos, Dolors Comas, antropóloga, el sociólogo Javier Elzo y Amelia Valcárcel, profesora de filosofía política y con una amplia obra desarrollada sobre las ideas fundantes de la democracia.

Mariano Ferrer ha llamado la atención sobre el título de la mesa redonda: "Violencia y ausencia de paz en Euskadi", que no es lo mismo que violencia "o" ausencia de paz. Porque la paz es algo más que ausencia de violencia.

En un momento del diálogo, el veterano comunicador ha destacado que la actual unidad política sólo reposa en la exigencia de desaparición de ETA, pero él echa en falta una unidad semejante en torno a la realización de las aspiraciones democráticas.

La antropóloga Dolors Comas ha realizado un diagnóstico de la situación política y social de Euskal Herria, donde se observa una clara ausencia de cohesión social. En su opinión "la cuestión es política con una fuerte impregnación social", y su solución pasa necesariamente por el desarrollo de una cultura política común: un espacio compartido de convivencia en democracia con unos mínimos comunes capaces de vertebrar la sociedad vasca. Contra la violencia, Dolors Comas propugna más democracia. Y un mayor compromiso de la sociedad civil, dado que sólo los políticos no pueden resolverlo.

Ramón Alzate ha comenzado su intervención citando al Presidente de Eusko Ikaskuntza, José M? Muñoa, cuando al comienzo del Congreso declaraba en la prensa: "Mi opinión es que también aquí tenemos que aplicar modelos de innovación que, yendo más allá del contrato social entre ciudadanos y su ordenamiento legal, incidan en el reforzamiento de los lazos humanos que sustentan la convivencia. La paz, la verdadera paz con la que todos soñamos, sólo nacerá de una voluntad sincera de querer vivir juntos y de compartir un futuro común".

Alzate ve ahí reflejada la idea de que la paz se logra buscando "lo que nos une, no lo que nos diferencia", es decir, creando un territorio común para construir una convivencia de futuro. Su experiencia en resolución de conflictos ha demostrado a Ramón Alzate que la paz no es tanto una conquista como una construcción. Construir la paz es un proceso dinámico que consiste en llegar a acuerdos, negociar, en "resolver materias conflictivas" dentro de un marco de referencia enfocado a la restauración de las relaciones. A sabiendas de que para esta construcción hay que emplear todo tipo de "materiales", y no sirven sólo las soluciones racionales sino que también hay que apelar a las emocionales y otras.

Recogiendo el hilo de su defensa del diálogo y la reconciliación, el sociólogo Javier Elzo le ha replicado que "si estamos esperando llegar a la paz por la reconciliación, podemos esperar sentados", aun admitiendo que la reconciliación es una prioridad. Elzo se muestra posibilista y cree más viable, para el caso vasco, un simple "arreglo" o "solución".

La intervención del profesor Elzo ha generado un interesante intercambio en torno al problema de la identidad. Su afirmación de partida ha sido que muchos estudios sociológicos demuestran que la identidad vasca y catalana son mayoritarias en Euskadi y Cataluña, y no por razones étnicas o lingüísticas sino por mera adhesión voluntaria al "vivir y construir país".

Amelia Valcárcel ha dibujado la genealogía de la identidad, que surge como reacción a la Ilustración y, por tanto, vinculada al movimiento Romántico. Si bien antes de la Ilustración no precisaban "contarse" a sí mismos, tras Napoleón los pueblos europeos que temen ser diluidos desarrollan la necesidad de describir y de narrar esa identidad. La profesora Valcárcel ha distinguido entre identidades preilustradas y postilustradas. Las identidades postilustradas se hacen fuertes en los elementos culturales que son los que les permiten crecer.

Lo que actualmente subyace en algunos conflictos es una guerra de élites, en las que unas intentan sustituir a otras. Y puesto que "la negociación de la identidad no la hacen los sujetos sino las élites" hay que esperar que sean las élites las que negocien la paz, su alcance y sus derechos.

En la intervención de cierre a la interesante mesa redonda, Amelia Valcárcel ha recordado los procesos de brujería vascos de comienzos del siglo XVII, en los que se produjeron delaciones y autos de fe inquisitoriales basados en falsas acusaciones entre vecinos. Tras aquella ruptura de la paz social, poco a poco la paz social entre se reconstruyó. ¿Y cómo? Con "buenas maneras y diálogo. Todo esta inventado", ha finalizado.

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