¿Qué modelo educativo necesitamos para eliminar el divorcio actual entre la cultura humanística y la científica?
Ciudades culturalmente inteligentes. ¿Para qué sirve la cultura?
Cuando se habla de progreso, de sociedades del conocimiento o de ciudades inteligentes, lo primero que viene a la cabeza es el imaginario tecnológico-digital: dispositivos tecnológicos como sensores, plataformas de gestión de servicios, el internet de las cosas, sistemas para la adquisición y almacenamiento de datos, la gestión de los transportes, es decir, pensamos en términos de infraestructura material y muy poco en relación con lo que podríamos llamar infraestructura simbólica. Hay una especie de obsesión “high-tech” en todas las políticas de innovación que tiene su lógica: las nuevas tecnologías son más visibles que las reformas institucionales; el éxito económico es más calculable que la cohesión social; las innovaciones sociales y apenas se pueden patentar o vender.
