El proyecto TransisLab, en el que participa Eusko Ikaskuntza como miembro del consorcio, sigue su curso y se encuentra plenamente inmerso en las acciones correspondientes a su segundo año de implementación.
En esta fase, los proyectos piloto están siendo desarrollados en distintas comarcas, como Meatzaldea, Beterri, Rioja Alavesa, Sakana, el sur de Lapurdi y la comarca de Donibane Garazi, con el objetivo de testar y adaptar soluciones innovadoras al contexto de la fragilidad en cada territorio. Paralelamente, se están dando los primeros pasos en el diseño del Living Lab, un espacio de experimentación y colaboración que acogerá los servicios y herramientas diseñadas en el marco del proyecto para mejorar la calidad de vida de las personas mayores en entornos rurales.
TransisLab avanza con su segundo encuentro en Tarbes
En este contexto, el segundo encuentro TransisLab, celebrado los días 26 y 27 de marzo en Tarbes, se consolidó como el hito anual del proyecto, reuniendo a instituciones, personas expertas y actores clave para evaluar el avance de las iniciativas en marcha y definir los desafíos del envejecimiento y la necesidad de promover estrategias intergeneracionales que garanticen el bienestar y la autonomía de las personas mayores.
El encuentro comenzó con la apertura institucional a cargo de Joelle Abadie, vicepresidenta del Departamento de Altos Pirineos, quien resaltó la importancia de reforzar la cohesión social en los territorios rurales a través de iniciativas que fomenten la inclusión y el bienestar de las personas mayores. Señaló que la clave para afrontar estos retos radica en la cooperación entre instituciones y comunidades, permitiendo una mejor adaptación de los servicios a las necesidades del territorio.
Por su parte, Nerea Melgosa, consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico del Gobierno Vasco, puso en valor la necesidad de diseñar políticas innovadoras que favorezcan el envejecimiento activo y combatan el aislamiento. Subrayó que la intergeneracionalidad es un pilar esencial en este proceso, sobre todo en las zonas rurales, donde la dispersión de la población agrava la sensación de soledad. Destacó la importancia de fortalecer los lazos entre generaciones para garantizar un apoyo mutuo, promoviendo espacios de convivencia e intercambio de conocimientos y experiencias.
A lo largo de la jornada, personal experto como Marie-Anne Montchamp, exministra de Salud y directora general de OCIRP, analizaron los retos del envejecimiento en el medio rural y las oportunidades que estos territorios pueden ofrecer. Se abordaron las dificultades derivadas de la baja densidad de población y el acceso limitado a servicios, pero también se resaltaron las ventajas de estos entornos, como la existencia de fuertes redes comunitarias que pueden facilitar el bienestar de las personas mayores. En este sentido, se hizo hincapié en la necesidad de impulsar modelos de atención que combinen innovación social y participación ciudadana, asegurando la autonomía y la integración activa de las personas mayores en la vida comunitaria.
El encuentro también sirvió para presentar las experiencias piloto que se están utilizando para testar las herramientas de medición de fragilidad que se creó el primer año del proyecto. Se destacaron herramientas digitales que facilitan la conexión social y el acceso a actividades en el entorno cercano, así como servicios de acompañamiento diseñados para ofrecer apoyo a personas en situación de vulnerabilidad. Estas experiencias piloto forman parte del enfoque de TransisLab para desarrollar modelos innovadores que respondan a los retos del envejecimiento en el siglo XXI.
Eusko Ikaskuntza en el diseño del Living Lab y la transferencia de políticas
Tras el evento público, la reunión de consorcio permitió definir las próximas acciones del proyecto, en las que Eusko Ikaskuntza desempeñará un papel clave en dos áreas estratégicas: el diseño del Living Lab sobre longevidad en áreas rurales y la transferencia de políticas y herramientas desarrolladas en el marco del proyecto.
El Living Lab es una de las principales iniciativas de TransisLab y busca convertirse en un espacio de experimentación e innovación para el diseño y validación de herramientas que ayuden a mejorar la vida de las personas mayores en entornos rurales. Su propósito es ofrecer apoyo a diversos actores del territorio –desde instituciones hasta organizaciones del tercer sector y empresas de innovación social– para que puedan acceder a soluciones contrastadas y adaptadas a las necesidades locales. Durante la reunión, Eusko Ikaskuntza avanzó en el diseño de este laboratorio de innovación, que se articulará como un espacio que ofrecerá servicios de diseño e implementación de medidas para combatir la fragilidad y el aislamiento de las personas mayores.
Además, Eusko Ikaskuntza liderará la estrategia de transferencia de procesos, herramientas y políticas, asegurando que los conocimientos generados en TRANSIS LAB puedan ser aprovechados por un mayor número de actores. En este sentido, presentó una hoja de ruta que arrancará en otoño de 2025 y se desarrollará a lo largo de 2026, con una serie de seminarios dirigidos tanto a instituciones públicas como a entidades del tercer sector en Euskal Herria. Esta estrategia de transferencia también tendrá un alcance internacional, con el contraste de los aprendizajes de TransisLab con otros Living Labs europeos, consolidando así su impacto en el contexto europeo.
Próximos pasos
Tras el éxito del en la consolidación del proyecto, las y los miembros del consorcio han manifestado su voluntad de dar continuidad de TransisLab en los próximos años. Se busca consolidar la iniciativa como el proyecto de referencia transfronterizo en materia de envejecimiento y políticas intergeneracionales, con el objetivo de desarrollar herramientas innovadoras, realizar evaluaciones y diseñar estrategias conjuntas para los territorios y administraciones transfronterizas de Euskal Herria.
